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Inicio Vuelta a España (20) - Navia - Mondoñedo
(20) - Navia - Mondoñedo | Imprimir |

Pasando a tierras galegas

Puntos de paso:

Mapa

Crónica de la etapa

Dia 1 (Navia - Ribadeo):

Dia nublado pero caluroso. El Camino empieza por carretera. Hay bastante tráfico, pero el arcén es grande y está bastante limpio. El Camino entra y sale de la carretera dando rodeos sin sentido. En uno de ellos, salen dos perros delante ladrando. Me quedo quieto, esperando que salga el dueño. Los perros se van acercando. Uno de ellos pone la pata en posición de alerta. No me cabrean los perros, me cabrea el dueño, que los tiene sueltos. Por fin sale un chico joven con pantalones de militar y les ordena que se metan para dentro. Tenía pensado decirle algo, pero realmente ahora me da más miedo el dueño que los perros, y sin decir nada sigo adelante.

Se acabó coger "los atajos" del Camino y tiro por carretera. Miro hacia la derecha, tras oir un fuerte ruido de motosierra y veo a una paisanina que está como manipulando algo. El ruido viene de ahi, y pienso - joer, ¡ cómo maneja la motosierra la señora !. Pasados unos metros me doy cuenta de que el paisano está detrás de ella y es él, el que maneja el ruidoso cacharo. Mi astigmatismo me la ha jugado, pero me he reido un rato con esto.

Por carretera llego hasta Tapia de Casariego, donde paro a comprar algo de chocolate para los momentos duros del camino. Parece que empieza a chispear un poco, aprovecho y me tomo un chocolate caliente en una cafeteria; me sienta de vicio.

Continúo hasta Figueras por un error en el mapa de la guía, pero no hay mal que por bien no venga, las vistas desde Figueras merecen la pena. Después, me dirijo hacia Castropol, para bordear la ría de Ribadeo que hace de frontera natural entre Galicia y Asturias. El Camino es la carretera nacional y aunque vas casi pegado a la ría, tampoco se disfruta mucho, porque el arcén es malísimo y vas muy pendiente de los coches. Lo único que merece la pena es la villa de Vegadeo, un pueblecito señorial muy interesante.

El albergue de Ribadeo está junto al puerto y aunque no es muy grande, está bastante bien. Alli coincido con dos guipuzcoanos, un chico de Portugalete y un tipo alto, que por los rasgos parece de India. Los guipuzcoanos son unos cracks, se les ve finos y las jornadas que hacen son de auténticos medizales. El Vizcaíno tampoco se queda corto, lleva unos mil doscientos kilómetros, llegó a Santiago por el camino francés y ahora vuelve a casa por el de la costa, menuda paliza.

Mi cena consiste en un plato enorme de espaguetis a la carbonara, que los músculos de mis piernas agradecen como carburante de primera.

Dia 2 (Ribadeo - Mondoñedo):

Hoy el dia es explendido, sol y calor. La jornada de hoy promete. Hay algunas subidas importantes, pero el entorno que rodea al camino es agradable y tranquilo. Las pistas son totalmente ciclables aunque hay algun tramo que me obliga a bajarme de la bici y tirar de Trekila como si de un asno tozudo se tratase.

Llegado a Villamartín Grande estiendo la esterilla en una campa y observando los bosques y las montañas de alrededor, descanso feliz.

Ahora toca bajada. A menos de un kilómetros me encuentro con un señor alemán, que habla castellano bastante bien y le acompaño durante un buen rato. Al pasar cerca de unas fincas, nos para un paisanete con gorro de paisanete, pantalones de paisanete y camisa de paisanete, vamos paisanete cien por cien paisanete. Le gusta hablar y nos mantiene oyentes durante casi quince minutos como dos niños ante un cuentacuentos. Nos habla de como era esa parte del camino cuando él era niño, de sus andanzas en el ejército y de sus vacaciones en Valencia. La charla es divertida, pero tenemos que cortarle porque si no se nos echa el tiempo. Aún se le oye decirnos algo, cuando llevamos andados unos metros. Yo también me despido del alemán y continúo mi bajada hasta Vilanova de Lourenzá. Allí cojo la carretera, por equivocación, hasta Mondoñedo.

El albergue está genial. A eso de las cinco y media llegan los guipuzcoanos. Menudos cracks, cuarenta kilometros de caminata se han hecho. A eso de las siete y media vamos a tomar unas cervecillas y a comer algo en el pueblo. Ambos cojean un poco, debido a las ampollas, pero se les ve animados y sin ningún síntoma de debilidad. Tomamos una caña en el bar del "tio de la perilla", un tipo simpático que nos indica por dónde coger el Camino mañana.

Después de cenar nos tomamos un "pocholao" en otro bar de la plaza del pueblo y a las diez a media ya estamos en el albergue. Todo el mundo se va a dormir. Yo me quedo un rato más conectado a Internet, pero la conexión es lentísima, asi que a las once y media ya estoy en la cama.

Fotos de la etapa

 
 
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