Hora de salida: 11.00 Hora de llegada: 18:30 Distancia recorrida: 102 km
Tardo mucho en salir; charla que te charla, y más charla todavía con una pareja de Argentina que se van mañana para su páis. La etapa, según mi guía, es bastante apacible, sin muchas pendientes, pero realmente se me hace un poco larga y mucho repecho. Pasado Zamudio, después subir por una senda estrecha, con la bici a cuestas, llego a Artxanda y de ahi localizo las señales y empiezo a bajar hacia Bilbao.
Desde Bilbao hasta que cojo el bicicarril de Portugalete es un infierno, mucha industria, y no hay casi señales por ningún sitio. Esta vez el GPS me ha salvado, lo enciendo y sigo el tracking que tengo guardado hasta coger el bicicarril. A partir de ahí, es fácil y no hay mucha pérdida.
La llegada a Castro por la via verde de la costa, que sale de la playa de la Arena, es genial, lo único reconfortante de esta etapa. Me he acostumbrado demasiado a los pueblos pequeños y cada vez que paso por una ciudad grande, me siento un intruso en medio de un montón de barullo, humo y ruido.
En Castro Urdiales, me espera mi hermanote Javier, que ha venido con su novia, Maitane, a hacerme una visita rápida. Después de tomar una sidra por el mercado medieval del centro y un queso de cabrales que disimula un poco el olor de mis pies, vuelvo al albergue y me uno a la charla de mis compañeros peregrinos.