La salida desde el solitario pueblo de San Jose, es tranquila. El sol luce junto al incansable viento, que por tercer dia consecutivo sigue siendo compañero de viaje. La ruta empieza por un sendero, que al principio es un auténtico calvario, pero que va mejorando poco a poco. Estos caminos te motivan después a afrontar otros, porque sabes que es difícil que sean peores.
El riesgo de desprendimiento es alto; piedras y rocas sueltas, invaden el suelo, pero las vistas son increibles. Ahora si que tengo que agarrar con fuerza a La Treki, si quiero que el viento no la tire por la barranquilla.
Después de disfrutar con la bajada y llanear unos kilómetros, llego a una aldea donde hay unas antiguas minas de oro. Evidentemente las minas están, pero oro no queda nada, o quién sabe si en algún rincón inexplorado de la montaña, aun existan trozos de este apreciado metal.
Poco después, conozco a un matrimonio del sur de inglaterra, Brigiette y Dick. Ella habla muy bien castellano, aunque no lo quiera reconocer. También son aficionados a la bicicleta y al senderismo, y están muy agradecidos del respeto que los coches tienen por los ciclistas, aquí en España. Por lo que me cuentan, en Inglaterra es un auténtico infierno.
Me despido de ellos, camino del Cortijo del Fraile, donde según indica una placa, sucedieron trágicos acontecimientos, en los que Federico Garcia Lorca basó su novela Bodas de Sangre. Me quedo unos minutos observando el cortijo, ahora en ruinas, prestando mucha atención a todos detalles.
Tras unos kilómetros de relajante asfalto, llego a Agua Amarga, otro pueblo turístico transformado, en estas fechas, en poblado del Antiguo Oeste. El final de la jornada es en Carboneras, un pueblo costero de currantes, no muy bonito, pero acogedor.
Fotos de la etapa:
Comments (1)
comida
1
Viernes 05 de Diciembre de 2008 13:19
maria
no fotos de comida hmmmmmmmmmm
la otra son muy buena
la otra son muy buena