La jornada es muy tranquila. Toda la ruta la hago pisando el asfalto de las carreterillas locales, y al ser domingo, apenas pasa algún coche turista. El único tramo que hago por camino, es en Alhama de Granada, colgada de sus espectaculares Tajos y con un barrio árabe precioso. Por este pueblo pasan las principales rutas que atraviesan Andalucía. Para los bicicleteros, por aquí pasa la ruta de Washintong Irving que va de Sevilla a Granada.
Tras recorrer dos kilómetros por el Camino de los Ángeles, enlazo de nuevo con la carretera, que me lleva, con ligeros sube y bajas, hasta Játar, donde paro un ratillo en la plaza del pueblo, ambientada con algunos niños corriendo y jugando, mientras sus padres charlan a gusto en un banco, al calor de Lorenzo.
Continúo hasta Jayena, bordeando el Embalse de los Bermejales. Allí me recibe Ana, que hoy se ha quedado encargada del hostal, el único del pueblo. Es una chica muy agradable y atenta, y además tiene unos ojos preciosos.
Me como un bocadillo de tortilla de jamón en el bar, y me entero también que el equipo de fútbol local ha perdido 1-4. -¡Podríamos haber empatado a uno!- dice un paisano todo indignado. Parece que el equipo de momento no da muchas alegrías.
Lo que queda de día surge sin nada más interesante que contar, y después de hacer mis labores rutinarias, me voy a dormir, que mañana toca ruta transandulera.