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Mi nombre es Raúl Alzola. Soy vasco, natural de Vitoria-Gasteiz. Llevo pedaleando desde los 18 años. Al principio montar en bicicleta sólo era una actividad más del verano, pero poco a poco se fue convirtiendo en algo más que eso. Con mi primera bici, "el hierro", una BH de carretera con cuadro de acero, forjé mis piernas y con ella sufrí las sensaciones más duras y más agradables de este deporte.
Cuando estás subiendo un puerto durísimo, donde el corazón late a mil por hora, los pulmones gritan aire y el sudor cae como lluvia, tienes dos opciones: bajarte de la bici o pedalear hasta el final. La sensación de llegar arriba te hace sentir tan bien, que otro día vuelves a repetir, aun sabiendo lo que te costó la vez anterior. Mucha gente dice que estamos locos, y puede que tengan algo de razón, pero esta locura no tiene cura. A mi me ha servido para afrontar los problemas de la vida de otra manera y darme cuenta de que en la vida hay que marcarse objetivos, y ser constante para cumplirlos, porque cuando cumples uno, vuelves a afrontar con ilusión el siguiente. Ahora mismo el objetivo es muy simple; coger una bici, marcar una ruta, una fecha, y dar una vuelta.
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